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Estadios (Vacíos)

A estadio vacío se juega la pelota en Cuba...aparentemente este fenómeno le importa a muy pocos
A estadio vacío se juega la pelota en Cuba...aparentemente este fenómeno le importa a muy pocos
Por Oscar Sánchez.

Hay dos temas que capitalizan la presente temporada cubana de béisbol. Matanzas es autora de uno de ellos por su arrollador paso, y el otro atraviesa a todos los conjuntos en­vueltos en la campaña, los estadios vacíos.

Una gradería huérfana del respetable es como si le faltara a un equipo un pelotero, diría más, el mejor pelotero, pues para la afición se hace el certamen. No creo que haya algo más frustrante para los jugadores que salir a un terreno sin los aplausos de aquellos a quienes les van a entregar sus mejores atributos. Los imagino saliendo a un desierto.


Las razones por las que ocurre tan desilusionante imagen son varias. Sin embargo, las causas tienen matices objetivos y subjetivos. Es verdad que el campeonato repleto de jóvenes promesas no alcanza el nivel que se le exige a la principal lid beisbolera del país. Y esto se agudiza con 16 conjuntos, es decir, en esta fase inicial. Debe mejorar en la segunda, con seis escuadras y cinco refuerzos en cada una de ellas y crecer aún más en los play off, con cuatro selecciones y tres refuerzos más per cápita.

Claro que los juegos a las dos de la tarde, como se desarrollan ahora, no encontrarán reflejo en las tribunas, pues a pleno sol y en plena jornada de trabajo, si ocurriera lo contrario estaríamos locos o nos dejaríamos tomar por la anarquía de dejar de trabajar para ir a la pelota. También es cierto que la situación explicada en el pasado Periodo Ordinario de Sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular, referida a la optimización de los recursos financieros y materiales con énfasis en los portadores energéticos, pesa un mundo a la hora de plantearse el calendario. Pero creo que para la próxima manga, donde solo se involucrarían tres estadios y no ocho, po­dría hacerse un intento por jugar de noche.

El béisbol está tan dentro de nosotros culturalmente que no puede verse solo como un asunto de su Dirección Nacional (DNB), aunque a ella le toca rectorarlo, liderarlo y darle toda la importancia que tiene para nuestro país, su desarrollo.

Por ejemplo, lograr los programas nocturnos pasa por la planificación que hagan de los portadores mencionados las provincias que tengan el altísimo mérito y compromiso, de tener a su equipo en ese decisivo segmento del principal torneo del deporte cubano. A los seis territorios de la siguiente etapa les tocarían 45 duelos, pero solo la mitad serían en casa y algunos los fines de semanas, que sí se juega en sesiones diurnas.


Fijar un programa de partidos con tiempo y hacérselo saber a cada territorio para que puedan planificar sus cargas y demandas, es decisivo en ese objetivo. La pelota es un fenómeno de masas, por lo cual requiere esa coordinación entre los decisores de la sociedad.

Pero si en las tres plazas se lograran en la segunda ronda los programas nocturnos, a partir de las siete de la noche, las gradas no se llenarían por sí solas. Además de la calidad de la pelota que se va a presenciar, hay algo que nos sigue faltando: no concebimos este acontecimiento social como un espectáculo, en el que cada aficionado no sea un simple espectador, sino un participante. Y para ello la coordinación y la dirección del suceso que es un juego de béisbol en Cuba, tiene que empoderarse.

Un desafío está en el entorno de las tres horas, más o menos. Si cada tres innings, pensamos en un concurso de conocimiento público del deporte de las bolas y los strikes; si uno de los boletos está marcado con la palabra pitcher y el que lo compró lanza la primera bola del juego; si en algún momento del choque, puede ser en la mitad, momento en que se dispone de más tiempo, se hace una carrera de home a primera con tres aficionados, entre otras iniciativas, el estadio empieza a convocar a la familia cubana. Y por supuesto, los peloteros tienen que ponerle corazón a cada lance o turno al bate.

Casi agotamos el espacio y no hablamos de la otra marca que signa a la temporada, la de Matanzas, que parece no tener freno o alguien que se lo ponga. Pasada la mitad de la primera vuelta, acumula seis barridas, 13 victorias consecutivas y el astronómico average de 917, respaldado en 22 victorias y solo dos derrotas.


En una justa donde se batea muchísimo, los Cocodrilos escarlatas lo hacen para un exagerado 344 y 488 de slugging, por mucho lo mejor, y bien por encima de la media de la Serie (285 y 388). En la contienda solo dos equipos compilan para menos de tres carreras limpias por juego, Villa Clara (2,67) y la armada yumurina, también la más sobresaliente, con 2,64. Todo eso ampara una magra defensa de 974, por debajo del 977 de la campaña.

Con ese paso quedarían entre los cuatro primeros, pero además, arrancarían con una cómoda ventaja la segunda parte, donde los resultados se arrastran, lo cual les daría casi un boleto seguro de semifinalistas para la postemporada.

¿Ganarán al final? Los matanceros tienen la palabra.

Estadios (Vacíos) Estadios (Vacíos) Reviewed by Daniel de Malas on jueves, septiembre 08, 2016 Rating: 5

3 comentarios

  1. Concurso de conocimientos? En serio!! Y un diploma para el vencedor, tal vez?
    Va mal porque no puede ir de otra forma.

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  2. Jeje ...iniciativas..iniciativas...que mas....que mania de hablar mierda...lleven al cagaandante al latino pa que asi se llene con todos los que todavía creen en la basura de sistema...

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  3. Jeje ...iniciativas..iniciativas...que mas....que mania de hablar mierda...lleven al cagaandante al latino pa que asi se llene con todos los que todavía creen en la basura de sistema...

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