Header AD

Oscar Gil: “Es curva, si quieres batea”

Oscar Gil (izquierda) y Orelvis Ávila son recordados 
como héroes del título conquistado por Holguín. 
Foto:Archivo del Periódico Ahora
Por Aliet Arzola

Encaramarse en la lomita —el foco de atención en cualquier estadio— con los ángulos congestionados y un bateador de otra ga­laxia como oponente, no era algo tan novedoso para el serpentinero zurdo Oscar Luis Gil Rey en el epílogo de su carrera, allá por el 2002.

“Yo debuté en Series Nacionales contra Industriales en el Latino. Me trajeron con bases llenas a lanzarle a Agustín Marquetti, y lo ponché. Es una curiosidad histórica, terminé justo como comencé”, rememora Gil, tejiendo en su mente otra vez los recuerdos de aquella jornada inmortal del 28 de junio del 2002, su última noche activa en los diamantes, la del memorable séptimo partido entre Holguín y Sancti Spíritus discutiendo el título del clásico beisbolero cubano en su edición 41.

Cuando lo llamaron del bullpen, con el parque Calixto García a reventar, los Cachorros estaban a dos outs de conquistar el primer título en su historia, a dos outs de cortarles la respiración a todos los seguidores del deporte de las bolas y los strikes en Cuba, con uno de los triunfos más espectaculares del certamen doméstico.

SE UNE EL DÍA CON LA NOCHE

Cerca de la medianoche, Holguín ya era campeón de la 41 Serie Nacional, pero al amanecer de aquella jornada había pocas señas que colocaran a Oscar Gil como uno de los grandes héroes del título logrado por la novena que dirigía Héctor Hernández.

“Al inicio de la final tuve un desgarre muscu­lar en el costado derecho del tórax y durante varios días no pude ni siquiera moverme. Me costaba respirar, entrenar era imposible, pero el play off se extendió y logré recuperarme algo”, relata Gil, hombre de voz tímida y frases entrecortadas.

“Cuando me desperté ese día le dije a mi familia que iba a decidir el juego de pelota, y no me comentaron nada, solo me apoyaron, porque de verdad pocos pensaban que con el dolor pudiera trabajar. En el estadio repetí lo mismo al manager, yo era el primer relevo pasara lo que pasara, y mantuve mi palabra a pesar de que existían dudas sobre mi estado físico”, confiesa el zurdo, ganador de 147 partidos en Series Nacionales.

Lo cierto es que sus predicciones se cumplieron, porque el diestro Orelvis Ávila caminó hasta el noveno como as indiscutible del staff holguinero, y entregó la bola a Gil con ventaja mínima, a solo dos outs de la gloria.

“Son momentos que nunca se olvidan. Entré y no se escuchaba nada, pero después, cuando se llenaron las bases y tenía que lanzarle a Frederich Cepeda, entonces el silencio era sepulcral. Traté de desconcentrarlo desde el principio, es un gran bateador, de los mejores de Cuba”, recuerda Gil.
Todavía en su memoria tiene dibujada perfectamente la estrategia que siguió: “No vas a batear ni una recta, pensé. Todo lo que tenía en mente era lanzar curvas. Con dos strikes y dos bolas, saqué el pie, miré alrededor y entonces dije, voy para home, es curva, si quieres batea”.

La historia, por si no lo sabe, terminó con un swing completo de Cepeda, un golpe al aire que jamás se acercó a la serpentina de Gil, quien gritó y abrió los brazos para fundirse en un abrazo con el receptor Ernesto Martínez, otro héroe de la corona holguinera por su jonrón al espirituano Ifreidi Coss esa misma noche.

DESPUÉS DE CEPEDA, ¿QUÉ?

Ese fue el último strike que lanzó Oscar Gil en Series Na­cionales, el punto final a una carrera activa que se extendió por 20 campañas, en las cuales propinó 1 516 ponches, puesto 15 de todos los tiempos, y se consolidó co­mo uno de los zurdos más incómodos en la década del 90. Después, nunca dio la espalda al béisbol, con el que ha vivido instantes de gloria y otros de mucho dolor.

“Yo seguí los pasos de mi primo Francisco Gil, que jugó Series Nacionales. Lancé con Guantánamo dos años, pero después no encontraba trabajo y me dieron la oportunidad de un puesto laboral en Moa. Jugué la provincial con Holguín y allí me quedé”, repasa el actual entrenador de pitcheo de los Cachorros.

“Me quedará por siempre la satisfacción de haberlo dado todo por Holguín y su afición, que me apoyó, me quiso y todavía me quiere. Nunca acepté las propuestas de jugar con Granma, Santiago de Cuba o Camagüey; con los Cachorros me hice lanzador y triunfé, por eso tengo que agradecer tanto a esta tierra”, confiesa.

Al margen de estos gozos, en la carrera de Oscar Gil no se puede pasar por alto un episodio triste, que paradójicamente no logró alejarlo de los diamantes. “Una descarga eléctrica tronchó la vida de mi hijo en el 2014. Yo estaba en Cienfuegos, fue un golpe tremendo, pero a pesar de eso seguí vinculado al béisbol, dándolo todo, trabajando con esos niños que estaban con él, para que tengan la oportunidad de llegar al máximo nivel y triunfar”, expresa.

“Haberlo perdido en un terreno de pelota es un capítulo de amargura, ha marcado mi vida y formará parte de ella por siempre, en ese dolor, pero tenemos que continuar trabajando para que nuestro béisbol sea lo mejor posible”, revela Gil, quien será recordado por siempre como el héroe de los Cachorros en su único título nacional.


RESUMEN DEL JUEGO FINAL SANCTI SPIRITUS-HOLGUIN SERIE NACIONAL 2002


Oscar Gil: “Es curva, si quieres batea” Oscar Gil: “Es curva, si quieres batea” Reviewed by Daniel de Malas on jueves, enero 21, 2016 Rating: 5

1 comentario

  1. Que nochecita esa. La victoria deportiva mas disfrutada por mi y por muchos holguineros en la historia del deporte. Ni titulos olimpicos o mundiales se parecen a la alegria de ese dia. Gran play off y gran 7mo juego.

    ResponderEliminar

Post AD