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El escándalo del que quise advertir.

Uno de los mejores peloteros en Cuba, Antonio Pacheco cambió de aires y no fue seleccionado en la primera votación al Salón de la Fama del Béisbol Cubano en 54 años. (Foto: Myriam Silva-Warren/ Centro)

Cuando a finales del pasado año se anunció la “reapertura” del Salón de la Fama del beisbol cubano, publiqué una serie de trabajos donde plasmaba mi opinión, muy pesimista, sobre lo que se venía para el renacido sueño. Las críticas me llovieron, inclusive de miembros del grupo que participó en el proceso (inocentes ellos). Hoy, sigo confirmando que no estaba equivocado.


Lamentablemente estaba claro con lo que se le avecinaba al recinto, en teoría sagrado.

Jamás se debió conjugar el esfuerzo de los que materializaron el hecho con el INDER, que no movió un dedo y sabemos que defiende intereses gubernamentales, por encima del deporte.

Jamás se debieron hacer concesiones, muchas a mí entender. 

Jamás se debió pedir permiso para invitar a Miñoso y Pascual, pues legalmente no se necesita.
Jamás se debieron permitir sugerencias para la votación, que no estuvo amañada, pero se sabía quiénes no podían salir en esa primera selección.

No los voy a demorar, pues me siento afectado y de mal humor (que no debo compartir) tras otra injusticia que ‘tenemos’ que permitir, mientras nuestras voces no se escuchan. Les dejo con el trabajo del colega Reynaldo Cruz.

Sin más por ahora,

Daniel de Malas Andreu



Cerrotown o la usurpación del Salón de la Fama del Béisbol Cubano

Por Reynaldo Cruz

La Federación Cubana de Béisbol decidió de manera unilateral, y echando por tierra el trabajo de todos los cronistas que nos reunimos en el Salón Adolfo Luque del Estadio Latinoamericano de La Habana en noviembre del pasado año para dejar re-fundado o re-inaugurado el Salón de la Fama del Béisbol Cubano, ubicar el santuario de las estrellas del béisbol cubano en el Estadio Latinoamericano, en un flagrante acto de prepotencia, abuso total de poder y una falta decadente de conocimientos y amor por el béisbol y su historia.

Para nadie es un secreto que hubo en inicio cierta pugna entre el Palmar de Junco y el Centro Recreativo José Antonio Echeverría (antiguo Vedado Tennis Club). Los matanceros, orgullosos dueños del terreno de béisbol en activo más longevo de Cuba— y del planeta— defendían la teoría de que el Palmar de Junco debía ser el lugar —teoría que, particularmente y de ser la realidad cubana otra y no la actual, comparto—, mientras que el grupo encabezado por Ian Padrón, Ismael Sené, Yassel Porto, Félix Julio Alfonso, Sigfredo Barros, Tony Díaz, Jesús Suárez Valmaña, Joel García y los demás que se desgastaron meses de investigación, sostenía con argumentos prácticamente irrefutables que el VTC reunía todas las condiciones para, con la realidad cubana de hoy, ser remodelado y acoger el Salón. Al final, todos estuvieron de acuerdo.

Teniendo en cuenta que el Salón de la Fama del Béisbol debe ser, antes que una edificación, una institución académica, histórica y cultural, los directivos del béisbol cubano decidieron lanzarse con un “libretazo” y “erigir” el templo —al que se han empecinado en cambiarle el nombre— en un local ya existente dentro del Estadio Latinoamericano, convirtiendo en una pesadilla el sueño de todos los que vieron prácticamente construido el santuario para honrar a los grandes peloteros de la nación.

Sencillamente no se admite otra teoría que la de derogar los estatutos iniciales que desterraban todo tipo de discriminación (incluyendo la política) a la hora de elegir el status de inmortal de los peloteros cubanos. Sin embargo, desde un inicio se vio cuál era la posición de la Federación Cubana cuando su Director Nacional, Heriberto Suárez, previo a la votación y motivado por ver el nombre de Antonio Pacheco en la boleta, hizo una “observación” que sembró el prejuicio o el temor de perder el recién reconquistado Salón de la Fama en unos cuantos de los votantes.

Con esta escaramuza ganada, la FCB de seguro trazó un plan para lograr despejar el camino a convertir el Salón de la Fama en otra institución bajo el dominio del INDER, que la tomará en serio (a su forma) el día de la “apertura” y luego la abandonará a su suerte, o lo que es peor, la dejará —como mismo ha sucedido con el béisbol mismo— en las manos de las personas menos adecuadas y menos calificadas para ello.

Recuerdo unas palabras que pronunciara Padrón en la apertura del Coloquio por la Refundación del Salón de la Fama del Béisbol Cubano:

“Yo no puedo pararme a batear y pegar un jonrón —dijo— pero sí puedo hacer un buen documental (de béisbol). Les pido (a los directivos del béisbol cubano, expresamente a Suárez, presente en la sala) que nos dejen ayudar…”

Ese “zapatero a su zapato” era simplemente un llamado a utilizar todas las personas posibles para construir un Salón de la Fama que se convirtiese en un orgullo permanente, y no algo que al paso de seis meses fuese una vergüenza por lo mal diseñado, mal pensado, mal concebido mal construido… fue esa también la principal causa de peso para no dejarlo en el Palmar de Junco. Era un llamado para construir un Salón de la Fama, utilizando una edificación que existe y que reúne todas las condiciones arquitectónicas, de ubicación geográfica y de infraestructura inicial, tan digno como lo merece el béisbol cubano y su rica y vasta historia.

Fuera de Estados Unidos, ningún país del planeta tiene una historia de béisbol tan amplia como los norteños, ninguno tiene una historia de béisbol tan relacionada paralelamente con la historia y la cultura del país como el de los que inventaron el juego. Pero quienes dirigen este deporte en Cuba pretenden ser y controlar todo de él, y se disponen a usurpar una institución académica cuyo poder de decisión debe y deberá siempre estar en manos de los académicos que estudian y analizan la historia del deporte, porque ellos son quienes más se supone que conozcan del tema.
Minnie Miñoso, uno de los más grandes peloteros que han nacido en Cuba, no se le permitió asistir a la ceremonia de exaltación.
Las señales fueron evidentes, desde las presiones del Director Nacional de Béisbol hasta la negativa de invitar al difunto Orestes Miñoso y a Camilo Pascual a asistir a la ceremonia de exaltación celebrada en el Juego de las Estrellas que tuvo lugar en el Estadio Mártires de Barbados de la ciudad de Bayamo, pasando además por el hecho de que los sagrados comentaristas de la Televisión Cubana hicieron acto de presencia solamente el segundo día. El hecho de que Ian Padrón se radicara fuera de Cuba sirvió como el pretexto perfecto para asestar el golpe final (¿o esto es una venganza?), pues sin su principal progenitor para defenderla, la criatura sería presa fácil de la “adopción forzada”.

Lo más triste de todo es que TODOS sabemos lo que va a suceder: se le dará una pintura de baja calidad al supuesto local, no tendrá la iluminación adecuada, mucho menos la climatización apropiada para la conservación de las piezas, se ubicarán algunos artículos sin tener en cuenta jerarquía de ningún tipo, un grupo de fotos al azar, cuidando que en ellas no aparezca ninguna figura que haya abandonado el país, algunas placas de algunos peloteros, dejando de la época profesional solamente a aquellos que ya están electos o los que decidieron quedarse en Cuba.

Con esto queda claro que las posibilidades de Antonio Pacheco (quien debió ser incluido en la primera votación, claro está) de pasar a la inmortalidad en el Salón de la Fama del Béisbol Cubano quedan reducidas a cero, pues ahora el control y las presiones de los directivos serán mucho mayores y permanentes, su poder de decisión y de veto quedará instaurado, de forma tal que los votantes, los cronistas, o los historiadores no puedan decidir sin tener el visto bueno de los zares del béisbol cubano.

Poco a poco, el béisbol en Cuba va cediendo de manera dramática y peligrosa ante el fútbol, como se publicara en un artículo de Brian Costa para The Wall Street Journal. La inundación futbolística y la falta de béisbol en la televisión (comparado con la transmisión de fútbol) no son la única causa: sucesos como este sirven sin duda alguna al oscuro propósito de la desaparición del deporte de las bolas y los strikes del gusto de la gente. Los directivos del béisbol cubano parecen centrados en aniquilar para siempre su historia y re-contarla a su conveniencia… lo peor es que tienen el poder para hacerlo.
El escándalo del que quise advertir. El escándalo del que quise advertir. Reviewed by Daniel de Malas on viernes, junio 12, 2015 Rating: 5

5 comentarios

  1. Totalmente de acuerdo, excelente articulo Flaco, mis saludos.

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  2. Tu siempre estuviste claro Daniel....Demaciadas concesiones no iban a parar en otra cosa que lo que esta pasando....Si sobre todo los periodistas ahora no levantan su voz energicamente contra este nuevo desatino...de por vida lo lamentaremos...

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  3. Muchas gracias Crusito y lo hago en nombre de miles y miles de cubanos . Es cierto, no es el futbol el que esta desplasando al beisbol, nuestra pelota se esta cayendo por su propio peso, algo hay que hacer , pero hacerlo ya. La prensa de la TV por poco manda a Pacheco a la hoguera por la medalla de plata de Beijing . Al Capitan de Capitanes , que le valla bien. Aunque no aparesca en el solon de la fama, siempre sera el mas completo , el mas inteligente que ha tenido nuestro beisbol cubano.

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  4. Esa cosa no sirve, la mano de la cúpula destructora gobernante está ahí en todo. Un salón debe tener autonomía, y no estar manejado por un grupo de guiñoles carentes de vergüenza. Les sugiero a todos los que estén de acuerdo en crear un salón sin lugar o sede, que agrupe a las principales figuras y que se haga todo sin injerencia estatal cubana. Aquellos que quieran seguir con la rumbita, que sigan, el nuevo salón puede tener la participación de hombres como el Prof. Echeverría, Daniel, Reynaldo Cruz, Yiki Quintana, Felo Ramírez y muchos más que escriben sobre la verdadera historia de la pelota cubana. Hay que romperle el play como quiera que se pongan y Pacheco será el primero en nuestra lista.

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  5. La idea es buena amigo, pero en el caso de Felo Ramirez.. el no quiere saber nada que le huela a Cuba, y así lo dijo cuando le preguntaron si seguiría o narraría la última Serie del Caribe, el preguntó: "el equipo Cuba estará?" ... respuesta: "entonces no quiero saber nada de la Serie del Caribe".. motivos tendrá para estar disgutado u odiar el gobierno cubano, pero ese odio hacia nuestra selección cubana.. no lo entiendo. Eso que dijo a mi en lo particular me dolió bastante, desde niño oía sus narraciones de los plays de los Marlins y sin dudas es el mejor narrador que jhe oído, y saber q era cubano, me enorgullecía, pero año, (muchos después) conozcon su pensar.. por eso me emocioné tanto cuando José Ariel Contreras dijo q cuando Cuba clasificó para la final del 1er clásico, se subió en la barra de un bar y comenzó a bailar..

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